jueves, 8 de junio de 2017

La obertura que ríe

Viena, marzo de 1878. Johannes Brahms, el compositor hamburgués, afincado en la capital austriaca está a punto de cumplir 45 años. Es muy conocido y apreciado, obras como el Requiem Alemán, las dos primeras Sinfonías o el Primer concierto para piano y orquesta le han asegurado ya un puesto entre los grandes compositores. 

Pero los reconocimeientos también llegan de manera honorífica. Este mes de marzo, la Universidad de Breslau, una de las más importantes del Imperio Alemán, aunque hoy se encuentre en Polonia (Wrocław), comunica a Johannes Brahms que le ha sido concedido un Doctorado Honoris Causa.

En 1879 Brahms recibe el Doctorado en Breslau y quiere corresponder al reconocimento concedido con una nota de agradecimiento. Bernhard Scholz, director musical en Breslau, convence a Brahms de que tal honor merece una composición original dedicada  a la Universidad. Brahms accede a la petición, aunque no será hasta el verano de 1880, de vacaciones en Bad Ischl, cuando se ponga manos a la obra.


 
Johannes Brahms en 1880


Este verano va a resultar bastante productivo, porque Brahms no se va a contentar con componer la obra universitaria, otra pieza de carácter muy diferente empieza a ocupar sus pensamientos.

Pero volvamos a la composición para la Universidad de Breslau. Brahms se decide finalmente por una pieza orquestal, una obertura de concierto. Con su típico sentido del humor, Brahms comenta que va a componer una obra que será un potpurri de canciones universitarias con un carácter parecido a las oberturas de Suppé. Pero una cosa es lo que Brahms dice y otra lo que realmente hace. Canciones unversitarias hay en la obertura, pero lo de parecerse a una obra de Suppé no es del todo cierto. La obertura es brahmsiana del primer al último compás y en ella Brahms despliega toda su sabiduría en el campo orquestal en una composición bienhumorada de principio a fin.

Veamos que canciones estudiantiles utiliza Brahms en la obertura. En primer lugar cita Wir hatten gebauet ein stattliches Haus (Habíamos construido una magnífica casa). La canción data de 1819 o 1820 y fue compuesta tras la forzada disolución de la Asociación de Estudiantes de la Universidad de Jena. La canción cuenta la disolución de la asociación. Se hace referencia en ella a los colores rojo, negro y oro; los colores de la actual bandera de la República Federal de Alemania, que estaban prohibidos en aquel tiempo por asociación con ideales revolucionarios que buscaban la unificación de los territorios de habla alemana y una mayor libertad. Al final la canción recuerda que el espiritu sobrevive en cada uno de los miembros, pues su fortaleza se encuentra en Dios, haciendo referencia al coral luterano Ein feste Burg ist unser Gott (Una firme fortaleza es nuestro Dios).



La canción que aparece en segundo lugar es Alles schweige (Todos en silencio). Ésta es una canción estudiantil del siglo XVIII con resonancias masónicas. En el siglo XIX con texto de Friedrich Silcher (1823), se convirtió en la canción patriótica Landesvater (El soberano, El padre de la patria) que en la línea de la anterior, ensalza los valores y virtudes de una Alemania aún por construir.





Con la tercera canción cambiamos de registro. Dejamos el patriotismo y nos vamos a la taberna. Tampoco es cuestión de pasarse todo el día estudiando. Was kommt dort von der Höh (Lo que viene desde lo alto), también conocida como Fuchsenritt (Cabalgata del zorro) es una canción que se cantaba en la taberna durante una de las pruebas para acceder a una asociación de estudiantes. El Fuchsmajor (Jefe Zorro) observaba la carrera de los Füchse (Zorros) sentados en sus sillas por toda la taberna mientras entonaban la canción.






Y para terminar Brahms utiliza, como no podía ser de otro modo, el Himno Universitario más extendido en todo el mundo, el Gaudeamus igitur (Alegrémonos pues). Canción alemana de autor desconocido, probablemente del s XVIII con un texto en latín muy anterior que dice que nos alegremos pues somos jóvenes, ya vendrá luego la molesta vejez. La canción se canta habitualmente en todas las universidades europeas en ocasiones solemnes, eso si, eliminando algunas estrofas que hoy en día resultan politicamente incorrectas.





Con estas cuatro canciones y con su propia música Brahms dedicó las vacaciones veraniegas de 1880 a componer la que iba a ser su Akademische Festouvertüre u Obertura para un Festival Académico que iba a llevar el opus 80. Paralelamente, como hemos comentado, trabajó en otra obra, la Tragische Ouvertüre u Obertura Trágica que iba a ser el opus 81. El caracter de las dos obras es tan opuesto que Brahms comentó sobre ellas, una ríe, la otra llora.

La obertura que ríe se estrenó en Breslau el 4 de enero de 1881, con dirección del propio Johannes Brahms y desde ese momento se convirtió en una de las piezas favoritas del público, ganando en celebridad a su hermana triste, aunque en el siglo XX y XXI eso ha ido cambiando y la Obertura Trágica se programa y graba con más frecuencia que la Académica.



Universidad de Breslau en el siglo XIX

Veamos que hace Brahms con todo este material. Llegamos a la Universidad, es aún muy pronto. Estamos solos, pese a que hoy es día de celebración y pronto todo será ruido y jolgorio. Paseamos por los diferentes edificios recreándonos en todo lo que ha cambiado desde que nos sentábamos en uno de esos pupitres. Un sonido llama nuestra atención, suena un coral de metales típicamente brahmsiano, solemne al estilo de los que ha utilizado en el último movimiento de la Primera Sinfonía. Un grupo de estudiantes está preparando su actuación.Eestán ensayando Wir hatten gebauet ein stattliches Haus (1:59). Nos alejamos de allí y seguimos nuestro paseo. Recordamos como dormitaba aquel bedel en su silla en el pasillo o como en esa misma aula los estudiantes se levantaban y se marchaban del aula dando un portazo, incapaces de digerir el indigesto ladrillo que nos soltaba aquel profesor que todos conocemos y no queremos nombrar. Todo se va animando, empieza a llegar gente. Ahora escuchamos en la orquesta citar sutilmente una frase del Landesvater (3:59). Salimos a los jardines. Vemos como un grupo de estudiantes jóvenes, y algo gamberros, va haciendo de las suyas mientras canta el Fuchsenritt (4:50). Seguimos con nuestro paseo por las diferentes estancias. Se empieza a notar mucho movimiento. Habíamos perdido la noción del tiempo, así que nos apresuramos a llegar al Paraninfo. Nos adelanta el grupo que ensayaba (8:05). Llegamos justo en el momento en el que ha acabado su canción (9:47). Entonces nos ponemos todos de pie y comienza, solemne, el Gaudeamus igitur (10:02) que es la coda de la obertura. En una orquestación muy brahmsiana, el compositor deja cantar a las cuerdas la melodía completa (10:17), para ya con toda la orquesta alcanzar el brillante final.

De esta forma termina una obra que nos hace recordar con nostalgia una universidad que ya no existe. Lo práctico, estudiar sólo las cosas que sirven para las empresas, para realizar un trabajo, han acabado con el espíritu universitario que nos impulsaba a aprender por la pasión de saber.

La versión de la Obertura para un Festival Académico que he elegido es la de Hans Knappertsbusch con la Orquesta Filarmónica de Viena, en una grabación realizada por Decca en 1957.

Aquí el viejo Kna con unos tempi moderados, en los que con sorprendente claridad, marca de la casa,  muestra la maravillosa escritura contrapuntística de Brahms. Además nos conduce con su germánico sentido del humor, robusto, pero no pesante, por once minutos de placer auditivo para disfrutar de esta obertura que ríe. A disfrutarla.

 

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