martes, 20 de enero de 2015

¿Por qué Knappertsbusch?

El próximo 25 de octubre se cumplirán los cincuenta años de la partida de Hans Knappertsbusch al Walhalla de los músicos. Éste es, pues, un año de celebración, de recuerdo, del que fuera Director General de Música de Múnich entre 1922 y 1935. ¿Qué podemos esperar en 2015 sobre este acontecimiento? Sinceramente, no espero nada especial. Imagino que la Bayerischer Rundfunk (Radiodifusión de Baviera) hará algún programa especial y también espero que el sello muniqués Orfeo reedite alguna de las grabaciones históricas, quién sabe si algo de Bayreuth, publicado hasta ahora por sellos privados; o algún inédito. Además de eso espero poco más, aunque ojalá me equivoque. Decca, el sello propietario de la mayoría de las grabaciones de Knappertsbusch, nunca las ha editado sistemáticamente, cómo si hizo con otros grandes directores del pasado. Para Decca el de Knappertsbusch es un aniversario incómodo.

Pero quién era esta director de nombre casi impronunciable para que le tengamos que recordar pasado tanto tiempo. Su nombre no suele aparecer en el mismo grupo que los Wilhelm Furtwängler, Arturo Toscanini, Erich Kleiber, Bruno Walter u Otto Klemperer. Sin embargo, no era un director menos dotado que ellos. Parece que desde el momento de su muerte, hubiera que olvidarse de Hans Knappertbusch, quizá sólo valga la pena recordarle con el Parsifal de Wagner.

Hans Knappertsbusch

Cuando se van a cumplir cincuenta años de la muerte de Knappertsbusch, nos falta una publicación discográfica organizada de su legado. Sólo sellos como Tahra, Orfeo y Audite se han preocupado del viejo Kna, y aún así lo han hecho a mucha distancia de los esfuerzos dedicados a Furtwängler, por poner sólo un ejemplo. 

Cuando se van a cumplir cincuenta años de la muerte de Knappertsbusch, nos falta una biografía seria. No digo ya en español, idioma que se mantiene bastante alejado de las publicaciones sobre música. No existe ningún buen libro dedicado a Knappertsbusch en alemán o en inglés.

Quizá por eso haya que preguntarse cuando se van a cumplir cincuenta años de la muerte de Knappertsbusch, si vale la pena dedicar el tiempo a recordar su figura. Pues ya que nos hacemos esta pregunta, respondámonos con un si rotundo. 

Pero qué razones sustentan esta afirmativa repuesta. En primer lugar nos encontramos con la primera figura en la dirección de Wagner. Sus grabaciones de El holandés errante, El anillo del nibelungo, Los maestros cantores y Parsifal son un testamento único y todavía no superado por ningún otro director.




Wagner. La walkyria. Astrid Varnay (Brünnhilde), Birgit Nilsson 
(Sieglinde), Hans Hotter (Wotan). Orquesta del Festival de Bayreuth.
Hans Knappertsbusch (1957)


Para Knappertsbusch Wagner, Beethoven y Bruckner son los inalcanzables, los absolutos. Frente a ellos no caben los argumentos de la crítica. Los documentos que conservamos de estos tres compositores nos muestran a un director variado, no se repite. La música siempre es la misma, Knappertsbusch es respetuoso con ella, pero se deja llevar por la inspiración del momento en un estilo de dirección que está en las antípodas de los directores llamados objetivos.

Knappertsbusch no era una estrella de la dirección que quería imponer su sonido ante cualquier otra consideración. Se consideraba un humilde servidor de la obra, que interpretaba según lo aprendido de sus maestros, alguno de ellos como Hans Richter, colaboradores directos del mismísimo Wagner. A la vez, no era dogmático y expresaba así su credo: Si yo supiera cómo han oído realmente Beethoven, Bruckner y Wagner tan solo treinta y dos compases de una de sus partituras, renunciaría a toda mi experiencia y volvería de nuevo a comenzar y a estudiar.


 Beethoven, Sinfonía n° 5. Orquesta Filarmónica de Berlín.
Director, Hans Knappertsbusch (1956)



En los actuales tiempos de materialismo y de miedo ante lo políticamente no correcto, resulta verdaderamente edificante recordar a una figura que se enfrentó al poder establecido en una época muy peligrosa. Sus enfrentamientos con los nazis le costaron su puesto de Director General de Música de Múnich. Después de la guerra, fueron las autoridades aliadas las que le condenaron a no dirigir de por vida, por su colaboración con el régimen nazi. Knappertsbusch renunció a defenderse. En 1947 fue aclarado todo y pudo volver a ejercer su profesión con una disculpa de las autoridades aliadas. Poco después le llegó la oportunidad de dirigir en el Festival de Bayreuth, el templo wagneriano, en el que había trabajado siendo muy joven como asistente de Hans Richter. Cuando Wieland Wagner negoció con Knappertsbusch su salario, esta fue la airada respuesta del director: ¿Percibir aquí un sueldo? Aún tendría que poner yo de mi bolsillo.

Estas son algunas de las cosas de este irrepetible director. No sé si en 2015 la prensa especializada le va a hacer mucho caso, pero desde luego, en el blog, no nos vamos a olvidar de él. Que comience pues el AñoKna.

 

2 comentarios:

  1. knapper parece dirigir de tal forma que no nos damos cuenta de que está. Está como los duendes que no se ven. Es tan sutil que se confunde con los compases y es uno solo con ellos. Por eso parece lento... en realidad es la voz de Wagner. Se siente el Rhin, Brunilda Wotan.. todos y el acompaña y es la misma esencia conmovedora que está en cada acorde. Siempre a distancia, siempre adentro, su magia es única y su modestia sublime.

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